Tu recomendación vale más que la del fabricante
Tú ya la tienes puesta: sabes cuánto tardó de verdad, qué se rompió y qué no hacía lo que prometía. Eso es exactamente lo que no se puede leer en una documentación.
➕ Alimenta la biblioteca
No queremos que esto dependa de que la descubramos nosotros. Si eres fabricante, propón la tuya. Y si vendes online o llevas tiendas, tu recomendación nos sirve más que la del fabricante: tú ya sabes qué falló.
Tú ya la tienes puesta: sabes cuánto tardó de verdad, qué se rompió y qué no hacía lo que prometía. Eso es exactamente lo que no se puede leer en una documentación.
Si la herramienta no está, la evaluamos y escribimos la ficha. Si ya está, tu experiencia entra en el «para quién no» — la parte más difícil de escribir sin haberla usado.
Ni el de tu tienda, salvo que nos lo pidas expresamente. Lo que se publica es el aprendizaje, nunca quién lo contó.
El correo ya va con estas preguntas dentro. Contesta las que puedas y borra el resto.
Te contestamos siempre, aunque la herramienta no acabe entrando.
Dar de alta una herramienta no cuesta nada y tampoco garantiza que entre. La propones, la miramos, y si encaja escribimos la ficha nosotros — incluido su «para quién no». El texto no lo escribes tú.
Que sirva a un ecommerce, que tenga precio público y que su documentación diga algo concreto. Si tiene API documentada, sube en la cola: es lo que nos permite escribir casos de uso reales en vez de repetir tu folleto.
Miramos las propuestas una vez por semana. Si entra, te avisamos con el enlace a la ficha. Si no entra, te decimos por qué — eso lo contestamos siempre.
Patrocinado
Eso es otra cosa y se paga: apareces en la franja de destacados, etiquetado como tal. Nunca cambia lo que dice tu ficha ni tu posición en el listado. Las reglas, escritas.
El correo ya va con estas preguntas dentro.
Al proponerla aceptas que la evaluemos con nuestro criterio y que la ficha, si se publica, la escribamos nosotros.